domingo, julio 01, 2012

1º de Julio de 2012

Resulta que hoy se decide el futuro de nuestro país, o al menos por unos buenos seis años. El hecho de que el día haya amanecido llovido, creo que es buena señal.
Ayer por la noche, se me ocurrió llevar al cine a mi señora madre para ver la película de 'Colosio'. Y debo decir que desde que empezó comencé a sentirme asqueada del país en el que nuestros padres nos trajeron al mundo.
Luis Donaldo Colosio murió un 23 de Marzo de 1994, intentando hacer lo imposible: Su propio gobierno lejos del autoritarismo de los hermanos Salinas. En la película nos muestran las líneas de investigación que se llevan, una pública y una secreta. Ambas estaban más que consientes que el crimen no era más que un 'complot' para eliminar a aquel que amenazaba con destruir un legado priista cimentado con sangre. Durante toda la historia, nos muestran la manera en la que poco a poco, un callado personaje de gorra azul y goma de mascar en boca, va eliminando a todos aquellos que estuvieron encargados de ejecutar tan atroz y descarado crimen. Así mismo, nos muestran claramente las razones por las cuales el 'señor presidente' tomo la decisión de eliminar a Colosio. Éste había decidido que la presidencia sería de él, y que no permitiría que aquellos que lo eligieron como candidato tomaran las riendas de su sexenio. Tenía ideas frescas liberales para mejorar al país. En su discurso frente al Monumento a la Revolución, el 6 de Marzo de 1994, dejó muy claro lo que esperaba del México que quería formar:

"Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales."

Ironías de la vida, ese discurso parece hecho para el tiempo en el que estamos viviendo: La violencia, la impunidad y la corrupción ronda y reina cada rincón de nuestro país. Celebrar elecciones se ha vuelto un asunto de mera formalidad, muchos esperamos que la democracia se dé, el problema es que todo se arregla con una simple orden de arriba. Extraño mi país esperanzado, mi estado sin deudas exageradas y mi ciudad sin manchas de sangre en cada esquina.

Y es que yo estoy muy orgullosa de la generación a la que pertenezco: los movimientos estudiantiles como el #YoSoy132, las marchas, las redes sociales, el internet y todo medio de comunicación en el que todos nos hemos apoyado para que no haya 'falta de memoria' como en generaciones pasadas. Me enorgullezco de pertenecer a la generación del 'YA BASTA!'

Esperemos que esta vez no nos quieran ver la cara de pendejos y denunciemos y pidamos a gritos justicia electoral para todos nosotros. Que ni los lapicitos, ni los apagones del IFE nos alejen del país que todos merecemos. Ni modo chavos... A votar!

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