viernes, noviembre 04, 2016

25

Ayer cumplí 25 años. 5 lustros. Un cuarto de siglo.
Debo admitir que llegar a esta edad me causaba muchísimo pánico. Las palabras de mi abuela retumban en mi cabeza: "Si a los 25 no haz logrado nada, o estás en el camino a lograrlo, nunca lo harás. El tiempo que tenías siempre será diferente a cuando eras más joven... Sólo ve a tus primos..."
Y qué miedo me causó siempre escucharla decir eso. Ese fue el ejemplo más claro de lo que ella no quería para mi. Y, sin embargo, en algún momento de mi adolescencia, seguir en el camino (o en cualquier camino fijo) se convirtió en una tarea por demás difícil, por no decir imposible.
Comencé a trabajar a los 17 como asistente de maestra, trabajo en el cual duré 5 largos y rápidos años. Durante 2 de ellos fue asistente de departamento cultural, trabajo que, aunque me trajo muchos sin sabores, también me dejó muchísimo aprendizaje. Pero un día decidí partir. Dejé todo; la estabilidad, la gente a la que amo, mi hogar... Y puta, que si dolió... Aún duele... Y duele porque he llegado a los 25 con todas las dudas habidas y por haber.
Llegué sin querer hacerlo, si quiera. Incluso, hay una parte de mí que se mantiene incrédula ante la posibilidad de llegar a los treintas. Pensándolo bien, qué tanto más pueden ser 5 años?

Me detendré un poco en mi pequeño, y un tanto triste, discurso para agradecer a todos aquellos que se tomaron la molestia de felicitarme por cualquier medio, red social o paloma mensajera. Que todos esos deseos tan bonitos que me dedicaron, les sean devueltos en un 1000%.

Sin más por el momento, me despido... Tal vez intente regresar a la 'vida bloggera' en un corto tiempo.