sábado, mayo 31, 2008

Una musa perfecta...

Me he dado cuenta lentamente que ésto es imposible.
Me he dado cuenta que eres una ilusión y no una realidad.
Poemas, canciones, frases... Todo para que lo leas sin saber que es para tí.
Me he dado cuenta tristemente que no eres más que la musa más perfecta que he encontado.
Y es que en ti lo he encontrado todo.Y todo lo que tenía en tu sonrisa lo perdí.
Y en tu sonrisa encontre calor.
Y en el calor perdí la razón.
Y en la razón encontré un amor.
Y en ese amor encontré la frustación.
Ahora esa frustación me lo dejó claro:no eres y nunca serás para mí.
Mis poemas son tuyos,y sin saberlo siempre los lees.
Mis canciones son tuyas,y sin saberlo las cantas.
¿Qué quieres que te diga?
No importa, nunca lo entenderás.
Lo único que espero entiendases que eres esa musa que por siglos busquey ese verso que por fin encontré.

jueves, mayo 01, 2008

Conexión (Parte 3)

Todos en la mansión estaban preocupados por Emily. Su padre llegó a llamar a varios de sus amigos médicos para que la revisaran y le dieran un diagnóstico presciso, pero nada. Emily siempre salía con exelentes resultados. Estaba más sana que nunca.
Ross intentó explicarle a su padre, pero no comprendía la gravedad de la situación. Simplemente no quería hablar de la muerte de su esposa y se rehusaba, siquiera, a hablar de algo relacionado a ello.
Emily se sentía sola día a día, sin saber qué hacer ni a quien recurrir. Su hermano Ross comenzaba a verla como quien piensa que una persona está loca. No era posible que nadie de esa enorme casa comprendiera el dolor por el que pasaba Emily. Y es que todas las noches tenía miedo de cerrar los ojos, pensando en aquella imagen de su madre en el techo llena de sangre. Su sangre se volvía fría cada vez que llegaba la noche y no podía considerar la idea de un sueño tranquilo. Simplemente le era imposible dormir con el temor de ver de nuevo a su madre. No podía.Ross la visitaba siempre a la hora de dormir, esperando a que se durmiera; pero el sueño siempre llegaba primero a Ross que a Emily, quien llegó a pasar semanas enteras sin dormir. Su padre le había recetado ya calmantes muy poderoso para ayudarla a conciliar el sueño sin que tuviera pesadillas, pero esas pastillas hacían que Emily se sintierá perdida en un mundo donde sólo existía ella y el asesino de su madre, aguardando por el momento perfecto para atacarla también a ella y terminar con el horripilante ciclo.
"¡Buenos días hermanita!" dijo Ross con una sonrisa en su rostro. Emily sintió la luz del sol en sus ojos al abrirlos. "Es sábado. Deberíamos ir al cine, distraerte un poco no te caería mal. Papá quiere ir también con nosotros." Emily seguía medio dormida y sólo asintió con la cabeza.
"¡Hija! Me alegra que te sientas mejor esta mañana. ¿Ya te dijo tu hermano sobre los planes de esta tarde?" Emily asintió con la mirada fija al piso. Desde el asesinato, se rehusaba a ver la cocina en todo su esplendor; aún le recordaba la fatídica noche. "Iré por el auto y nos vamos. Esperen en la sala." Ross y Emily obedecieron y se sentaron a esperar. Emily seguía sin levantar la mirada y Ross la veía fijamente. "John llamó ayer. Dijo que quería verte y que te extraña mucho." Emily miró a su hermano asombrada. Durante todo ese tiempo se había olvidado completamente de su novio. Emily se sentía como la peor persona del mundo. "Preguntó si podía venir, pero le dije que primero tenía que saber qué pensabas. ¿Qué opinas? ¿Le digo que venga mañana por la tarde?" Emily asintió con la cabeza. No podía creer que John quisiera verla después de tanto tiempo. La última vez que lo vió fue después del funeral de su madre y fue por sólo unos minutos. Seguramente, pensó, quería verla para romper finalmente con ella. El claxon del auto de papá se escucho y Ross y Emily se dirigieron a la puerta dispuestos a pasar una tarde como no la habían pasado ya en mucho tiempo.
Después de varias horas, regresaron felices y tranquilos. Emily pudo dejar de pensar, aunque por momentos breves, sobre su mamá. La película la había hecho reir, y la comida había sido muy amena. Charlaron de cosas sin importancia y, por primera vez en mucho tiempo, pudieron reir juntos. Pero al llegar a la casa las cosas cambiaron; la poca luz que iluminaba sus rostros se
desvaneció en cuanto pusieron un pie en aquella enorme y fría casa. La realidad llegó de golpe a cada uno de sus habitantes y cada uno se dirigió a su respectiva habitación como si aquella tarde hubiera sido un lindo sueño en una terrible pesadilla. Ya en su habitación, Emily se recostó en su cama lista para tomar una revitalizante siesta. Su madre no estaba en su pensamiento y la vida al fin mostraba un pequeño rayo de luz. Sólo podía pensar en el hecho de que vería a John mañana; suponía que de su relación ya no quedaba nada. Y es que ella no tuvo pensamientos claros durante un largo tiempo, y en todo ese tiempo nunca pensó en John. ¿Qué le diría? ¿Qué haría? Él no había sido más que una persona comprensiva y cariñosa con ella, el novio perfecto le decían sus amigas. Emily sonrió pensando en los momentos tan lindos que había pasado con John y cerró los ojos y se quedó dormida.