domingo, agosto 22, 2010

Un nudo deshecho por cada cosa que me hiciste recordar...

Llegaste a mi isla en un día cualquiera,
y plantaste tu bandera
sin pedir permiso si quiera.

Había olvidado ya lo que se sentía
porder sonreir sin más motivo
que el estar en tu compañía.

Olvidé también el dulce sabor de unos besos,
que al ser correspondidos
se introducen en lo más profundo de tus sesos.

Incluso olvidé esa sensación,
de tomarse de la mano
y sentir crecer esa conexión.

Pero tú llegaste y me hiciste recordar
lo que por tanto tiempo
me vi obligada a olvidar.

Despertaste esa parte ya tan dormida
con un tierno beso
y una caricia en mi mejilla.

Empezé a creer que la esperanza sí existe,
y que hasta para los solitarios
la vida puede dejar de ser triste.

Y lo mejor es que cada día me sorprendes,
no eres lo pensé,
eres aún mejor de lo que pareces.

Por que no sólo recordé sino también he aprendido,
muchas cosas nuevas a tu lado
que antes simplemente no tenían sentido.

Como el que tu escencia se impregne en mi mente,
y a borrarla me he resistido
para que se quede por siempre permanente.

Y también a escuchar melodías que antes no tenían sentido,
y ahora para recordarlas
el estar a tú lado es el mejor motivo.

Todo el mundo un cambio ha notado,
tal vez no estés conciente
pero desde que llegaste mi vida sí ha cambiado.