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Mostrando las entradas de agosto, 2015

Un domingo más

Últimamente me he sorprendido a mí misma caminando como cangrejo.
Y es así como comienzo a entrar de nuevo en crisis existencial.

Los domingos sólo me recuerdan las mañanas de menudo, las tardes de toros y papaya cortada en cuadros pequeños, las noches a su lado en el colchón al pie de mi cama.

Hoy, mis domingos son totalmente diferentes.
Muy a penas cubro el desayuno, en la televisión no hay nada, en mi refrigerador no hay fruta alguna, no hay espacio al pie de mi cama y mucho menos con quien compartirlo.

Sigo cuestionando mis decisiones. Sigo siendo humana.

Hay ocasiones en las que desearías tocar el fondo para al fin hallar el camino hacia arriba.

Cada cabeza no es un mundo, es un universo...

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Desde que dejé mi hermoso y caluroso Torreón, he intentado mantenerme al tanto de lo que sucede ahí por medio de noticieros, redes sociales y pláticas con amigos y/o familia.
Ha llamado mi atención que de unas semanas para acá han habido diferentes campañas para promover el #NoALosTorosEnCoahuila. Lo he visto en videos, fotografías, redes sociales y posts interminables de mis contactos en Facebook.
Yo crecí en una casa taurina, mi abuelo (Q.E.P.D.) era un aficionado apasionado de la fiesta brava. Solía ir a la Plaza de Toros Torreón sin falta a ver a sus matadores, rejoneadores y novilleros favoritos. Era carnicero, y en su carnicería (valga la redundancia) se podían apreciar numerosos objetos que hacían alusión al toreo. Desde pósters autografiados, fotografías y hasta pequeñas figurillas de diferentes razas de toros bravos. De niña, debo admitir, que la idea de gente matando animales (cualquiera que fuera) me aterrorizaba. No comprendía cuál era el fin de semejante acto. Mi abuelo …