martes, abril 07, 2015

Hoy se podría decir que ya vivo aquí...

No sólo extraño los besos, las risas, los abrazos, el calor.
No, va más allá.

Me hace falta todo eso y más.
Pero por primera vez en mucho tiempo siento que este es mi lugar.

No sé cómo explicarte todo lo que vivo a diario,
todo lo que te extraño.

Trato a diario de seguir esa rutina que llegó a mí sin pedirla,
que se presentó cuando menos la esperaba.

Trato de agradecer al omnipresente por lo que a mi vida ha llegado sin solicitar,
pero hay veces en las que su presencia ya está dada por sentado.

A lo lejos escucho las bendiciones y oraciones protectoras de mi madre,
el susurro de un 'te amo' que nos hace falta demostrar.

A lo lejos suena una guitarra de uno de mis compañeros de casa,
la escucho y entonces regreso a la realidad.

El golpe al suelo ha dolido,
debo de extrañar al olvido.

A mí me consta que las canciones no son suficientes,
que la nostalgia vive en cada respiración y gota de sudor.

Hay mañanas en las que me despierto sin saber mi ubicación,
pero de nuevo el suelo aparece, no se puede más.

Añoro todo,
y sin embargo siento que todo allá se ha olvidado de añorarme.

Cada cosa sabe diferente,
y aún así me refresca su sabor desconocido.

Hoy estoy lejos de mi hogar.
Hoy sé que esa palabra está sobrevalorada.

El amor se acaba y la gente muere.
El amor se acaba y la nostalgia muere.

Leo las líneas y me pregunto si algún día escribiré de algo diferente.
Las leo pero concluye siempre donde comencé.

La guitarra, Chinoy, un par de fotografías no son suficientes.
Nada sabe igual, nada huele igual.

Nada es igual.