miércoles, marzo 25, 2015

Sí, estoy viva... (Lo que no te dijeron de irte a vivir lejos de tu hogar)

A un par de meses de haber decidido mudarme a la tierra que me vio nacer, me he dado cuenta de un par de cosas medio interesantes que no te dicen cuando dejas tu hogar. Y qué malditos, porque no es nada bonito cuando te enfrentas a una realidad totalmente desconocida...

1. La comida no es gratis
Lamento ser la persona que se los haga saber, pero es cierto. De hecho, creo que es el gasto más fuerte que haces cuando comienzas a vivir solo. Y es aún peor cuando no te queda de otra más que vivir a punta de 'comida rápida'... Nada ameno, debo decir.

2. La renta
Sí, nadie te va a permitir vivir en un lugar a punta de asilo. Nadie hará su obra de caridad del día dejando que vivas a expensas de ellos. Tener un techo cuesta y, dependiendo del lugar, cuesta mucho...

3. El Internet y otros medios de comunicación no se pagan solos
Esto ya lo tenía yo muy presente desde que estaba en Torreón, porque yo era la encargada de pagar los servicios de Internet. Sin embargo, todo hogar necesita mantenimiento, agua y luz para mantenerse en pie. Y vaya que eso no es nada barato.

4. O comes o te vistes
Así es, amiguitos: La ropa cuesta, y es carísima! No entiendo porqué nuestros padres nunca nos lo dicen cuando nos llevan 'de shopping' y nos dejan escojer a nuestras anchas la ropa que más nos gusta. Señores padres de familia: Adviértanos!

5. Prohibido enfermarse
Y no es sólo por el hecho de que tu madre no estará ahí para cuidarte cuando tengas la fiebre muy alta o no dejes de vomitar, sino porque en el mundo real, una enfermedad se traduce como debilidad y, como tal, te hace dar dos pasos hacia atrás en TODO. Ésto sin mencionar que las medicinas y las consultas te dejarán sin comer un par de semanas.
NOTA: Es más barato vitaminarse que curarse.

6. Extrañar es el pan de cada día
Ya sea tu cama, tu mascota, tu mamá, tu pareja o la comida, TODO extrañas. Creo que es lo más difícil de todo. Dejando el dinero de lado, la vida sin las cosas a las que estás acostumbrad@ te hace apreciar los detalles más pequeños que te rodeaban. Hasta las cosas que odiabas se vuelven razones para añorar tu lejano hogar.

7. Hola, Soledad...
Al ser una persona nueva, los primeros meses son los más solitarios de tu patética existencia. Sobre todo si no asistes a la escuela o no tienes trabajo. A veces te encuentras a tí mism@ hablando sola o deseando tener a alguien que simplemene te escuche. A alguien o algo, de preferencia, con pulso.
El miedo a verte internad@ en un hospital psiquiátrico no ayuda a la hora de desahogarte.

Creo que en un par de meses más podré escribir de alguna otra cosa que no sea mi vida en el 'extranjero', pero mientras tanto... Perdón.

Gracias por leer a esta loca melancólica. 

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