sábado, julio 11, 2015

Hoy es una de esas noches (parte 1)

Hoy es una de esas noches en las que terminé por recordar todo lo que fue en esos años en los que parecía no haber un final.

Hoy fue una de esas noches en las que dormir sola no alcanza, en las que busco sus labos en otros labios y su calor en otros brazos.

Hoy es una de esas noches en las que extraño mi vida, en las que me arrepiento de haberla dejado por el miedo de no poder recuperar la estabilidad prometida.

Hoy es una de esas noches en las que me duelen las palabras de mi madre, en las que extraño su voz y sueño con su aroma.

Hoy es una de esas noches en las que la lluvia no hace más que recordarme lo mucho que extraño su compañía.

Hoy es una de esas noches en las que, más que un amante, necesito un amigo, un buen alcohol, una platica amena y canciones que me recueden a él.

Hoy es una de esas noches en las que la ciudad le queda enorme a la nostalgia de no saber más de los que amo y de extrañar a los que ya partieron.

Hoy es una de esas noches en las que simplemente no quiero romper un corazón que nunca ha sido roto, y sin embargo sigo manteniendo preso por el mero egoísmo de sentirme tan querida como nunca lo sentí a su lado.

Hoy es una de esas noches en las que la cama se siente más fría cuando no es su piel la que me cobija.

Hoy es una de esas noches en las que estar en una casa vacía se siente más llena con tanta lárgima que la inunda.

Hoy es una de esas noches en las que reniego de mi estupidez, de mi cobardía y de mi terquedad de pensar que Torreón no era mi lugar.

Hoy es una de esas noches en las que mis dedos tienen vida propia y me gustaría que cesaran tanto ideal de media noche.

Hoy es una de esas noches en las que quisiera hablar con ella, pedirle un consejo, saber si estoy haciendo lo correcto o no.

Hoy es una de esas noches en las que el miedo se niega a irse de mi compañía, burlándose de mi amargura y de mi soledad que tan fieles compañeras se han hecho.

Hoy es una de esas noches en las que lo salado de mis lágrimas opacan el dulce sabor de unos labios nuevos, que no prometen más que una vida llena de eso que busqué y esperé con tanto esmero por 5 largos años.

Hoy es una de esas noches en las que no debería estar despierta, y el alchol no hiciera más que presentarme a su amigo el suelo.

Hoy es una de esas noches en las que no sirve de nada escribir, en las que me pregunto cuál es la diferencia de saber por primera vez en la vida si hice lo correcto o no.

Hoy es una de esas noches en las que solamente una persona es esta Tierra me comprendería, de esas noches en las que él vendría a ser la enfermedad y la medicina.

Hoy es una de esas noches que sirven para confirmar el grado de sadismo de los seres humanos, al añorar más las épocas de llanto que las de sonrisas.

Hoy es una de esas noches de esas que parecen que nunca van a acabar.

La lluvia me lo susurra.

No hay cama más fría que la mía, alcohol más ardiente que el que me quema las entrañas y soledad más fiel que la que me acompaña.

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