domingo, junio 19, 2011

Estas cosas sólo pasan de vez en cuando, pero pasan siempre...


Mi recuerdo más claro y más viejo de mi infancia es de aquel día en que llegué a Torreón con mi madre. Algo que jamás le he dicho a nadie: la imagen de mi abuela recibiéndome en el umbral de la casa es un recuerdo que me mantiene cuerda desde que tenía tres añitos.
Yo no entendía en ese momento, pero mi vida empezaría a ser lo que es ahora desde ahí; desde el momento en que ella se hizo una constante en mi vida. Y con ella, me refiero a mi heroína más admirable, al roble que se negó a doblarse incluso con el peso del mundo sobre sus ramas, al ser humano más sabio que he conocido en mi vida: mi abuela.

La fé era su principal motor y proveedor de fuerza cuando ella más lo necesitó. Las constantes visitas a la iglesia, querrámoslo o no, nos formó a mis primos y a mi de una manera importante. Valores sólidos y bien infundados son sólo unas pocas cosas que nos dejó de legado.
Mi abuela tenía el carácter tan fuerte como un militar, pero tan suave como el que toda abuela consentidora debería tener. Los regaños siempre pasaban a segundo término en el momento exacto en el que ella nos concedía cualquier capricho exigido. Recuerdo que, no importando el momento, siempre podia contar con una moneda disponible para mí para comprar una nieve de garrafa fuera de Catedral.
Ahora es cuando entiendo tantas cosas que decía, que hacía y que en su momento me parecieron de lo más frías y absurdas. Mi abuela lo sabía todo, pero jamás se jacto de ello. Debo decir que me siento muy orgullosa de decir que ella fue, es y siempre será 'Mi Chulis'.

Han pasado apenas 24 horas de que partió y creo que aunque esté en su habitación sin ella, no 'me cae el veinte' aún. Todo huele a ella, todo hemana su escencia e incluso su presencia. Sus retratos, sus imágenes de santos y demás, su ropa, su cama... es como si no se hubiese ido jamás. Pero ya no está y creo que hacerme a la idea de haberla perdido es lo más dificil.

Pero a pesar de todo lo malo que se vivió hace poco, me quedo con el sazón tan delicioso que aplicaba en ese mole que tanto me encantaba y que sólo ella sabía y preparaba para mi cumpleaños.
Me quedo con todas esas veces que nos veíamos y nos reíamos por cualquier cosa.
Me quedo con esas enseñanzas disfrazadas de regaños que ahora valoro más que a la vida misma.
Me quedo con esas 'gracias' que susurraba cada vez que me acercaba a propinarle un beso en su frente.
Me quedo con las pláticas de horas que teníamos muy de vez en cuando, pero que disfrutaba tanto.
Me quedo con esos golpecillos que me daba y que ella llamaba sus cariñitos.
Me quedo con ese sarcasmo que muy poca gente lograba palpar y que tantas risas me regaló.
Me quedo con sus oraciones que nunca faltaron para todos sus nietos.
Me quedo con el regalo más grande que me pudo haber dado: mi madre.
Me quedo con todo ese amor inagotable que tenía la amabilidad de regalarme.
Me quedo con su paciencia ante cada idiotez que cometí.
Me quedo con ella en cada paso que doy y daré hasta el día en que me vaya yo también.

Te amo abue, y me alegro tanto que ahora estés bien y donde mereces: junto Él, que tanto amabas y en quien tanta fé tenías. Gracias por tu legado y por cada momento. Gracias por permitirme llamarme 'tu nieta'. Un beso, un abrazo y mi pensamiento siempre. La quiero mucho MI CHULIS.

...Do they have radios in heaven? I hope they do, 'cause they're playing my song on the radio and I'm singin' it to you

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