domingo, octubre 26, 2008

Necedad, Terquedad, Necesidad


Y simplemente fue como terminó siendo;
tu la quieres a ella, yo te quiero a ti.

No es un problema nuevo de escuchar,
sé que a todos nos ha pasado a cierta edad.

Pero no sé porqué de mi corazón
sale por quererte con tanta terquedad.

Apenas intento dejarte ir
y de nuevo haces algo que me hace feliz.

Ya sea tu sonrisa,
incluso de ti una fotografía.

Es como ese primer amor de primaria,
que aunque lo intentes no se calla.

Tenía tiempo sin escribir un poema,
desde que medio mundo lo sabe no había encontrado la magia.

No me arrepiento de quererte,
me arrepiento de no saber controlarme.

Ya lo decía una canción,
por quererte me condené sin saberlo.

No hay melodía que no suene a mi historia,
ni momento en el que no piense en llamarte.

Espero con una mezcla extraña de miedo y ansia los días de escuela,
estar un sólo minuto en la misma habitación que tú es más que un perfecto regalo.

Me había decidido a ya olvidarte,
y pensé que hablar contigo me ayudaría a todo superar.

Pero rotundamente me equiviqué,
solo logré superar mi marca de cuanto más te llegué a querer.

No sé si sea necedad o necesidad,
pero no lo he logrado, no te he podido olvidar.

Prometí que lo haría y ya lo sé,
pero algo me detiene, no sé que es.

Mi mente no lo creo,
es la que me dice que soñar contigo es caso perdido.

Será mi corazón,
aunque yo lo dudo es el que quiere dejar todo en un cuarto oscuro.

Tal vez sea solo terquedad,
entre más digas que no te convetirás en necesidad primordial.

No sé como cerrar el poema,
sólo sé que es momento de terminar.

Terminaré diciendo que será lento,
pero un día de habré de olvidar.

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