jueves, junio 26, 2014

Expectations

Si algo he aprendido en estos últimos días es que un momento tienes un 90% de posibilidad de saber qué pasará mañana y un 10% de factor sorpresa.
Claro que en estos días me la he pasado viviendo en ese 10%, y sin embargo no puedo esperar a lograr tener una rutina nueva. 
Ya no puedo sacar algo más de este lugar, ni siquiera de quién soy yo estando aquí.
Lo único que sé, es que no sé nada y que eso me gusta pero me asusta (como dirían vulgarmente).

'Ya mañana Dios dirá.'

miércoles, junio 04, 2014

Cambios, meses y... de más.

Tengo ya varios meses en los que ha sido muy difícil seguir con diferentes proyectos que he tenido en mi vida,  y lo cierto es que, aunque desde hace un año había yo decidido cuál era el primer paso para continuar con mi vida, el tiempo pasó volando y me es difícil aceptar que el  momento decisivo llegó.

Ha llegado a pasar que últimamente me encuentro confundida y frustrada por los 'Planes A' que se han tenido que convertir en 'Planes B' y de vez en cuando he querido convertir esos 'Planes B' en 'Planes C'. 

Así es, oficialmente he llegado a la edad en la que no tengo ni puta idea de lo que será de mí.

Estoy bastante segura de que no soy la única mujer y/o hombre de 22 años que está pasando por esta situación, pero lo cierto es que llega un punto en el que piensas que es así y que nadie sabe qué es lo que estás pasando y pensando.

Y heme aquí, esperando no ser la única incomprendida del mundo mundial... 

¿Es un pecado desear que tu ciclo laboral acabe pronto, no por incomodidad sino por necesidad emocional? 


martes, abril 29, 2014

Respuesta a comentario de 'Anónimo'

Hoy encontré este comentario en mi pasada entrada del blog:


Anónimo dijo...
No se sí esto requiera de aprobación , y de así serlo,seguramente lo va a rechazar sin duda. Pero y a pesar de que no leí toda la entrada me queda claro que su pensamiento no va más allá , pues la forma en la que juzga a la gente por su gusto hacia un deporte sólo demuestra su poco criterio y su complejo de inferioridad

Pues bien, me hubiera encantado dar un respuesta directa a este 'Anónimo', sin embargo me limitaré a decir lo siguiente:
Primero: El rechazar un comentario en mi blog sería fomentar aquello de lo que he estado hablando y a su vez, rechazando rotundamente: censura.Tengo la firme creencia de que todos tenemos el mismo derecho de expresarnos, siempre y cuando no sea con el afán de dañar y/o perjudicar a terceros.
Segundo: Me parece, mi estimado y desconocido lector, que precisamente ése fue el problema. Es necesario leer toda la entrada para formar un criterio completo sobre mi escrito, ya que en él analizo la manera en que el fútbol, o el deporte en general, es utilizado como medio de control de masas. No juzgo a la gente, pues me parece que ésa es la belleza del ser humano, que nadie es igual a nadie. Simplemente pienso que es  momento de que dejemos de darle prioridad a un deporte, para concentrarnos en cosas que nos afectan de manera importante en nuestro diario vivir.
Tercero: En cuanto al 'poco criterio y complejo de inferioridad', dejaré que la palabra 'Anónimo' en el espacio de 'Elige una Identidad' hable por sí misma.
Ojalá y esta entrada si se haya leído completa.

Cambio y fuera.

sábado, abril 26, 2014

El fútbol como medio para idiotizar. #DESPIERTAMÉXICO!

Hace un par de días sucumbí ante la tentación de ir al Estadio Corona (TSM) para un juego del Santos Laguna contra otro equipo argentino por la Copa Libertadores (cuyo nombre creo que era Lanús, o algo así).
Pues bien,  durante las dos horas que estuve ahí no pude evitar observar a los individuos que se dieron cita para apoyar al equipo lagunero y llegué a varias conclusiones:
1. La gente carece de conciencia sobre el significado y efecto de sus palabras.
Con esto me refiero al hecho de que durante todo el partido no falto quien gritara la ofensiva frase de '¡Pinches argentinos de mierrrrrda!'.
Me parece que, como equipos de habla hispana, deberíamos permanecer unidos ante cualquier cosa, sin dejar que un simple juego de pelota nos separe, o provoque la falta de diplomacia entre naciones. Tal vez haya gente que no se tome estas frases tan apecho, pero lo cierto es que toda cultura merece el mismo respeto que nosotros exigimos para la nuestra.
2. El poder de convocatoria para un evento de esta índole es mucho mayor que para una marcha en contra de algún tipo de represión por parte del gobierno.
Como ya lo dije antes, me dispuse a observar a los individuos que se encontraban en el estadio y llegué a la conclusión de que el país está como está por un solo problema: INDIFERENCIA.
Nosotros pedimos una mejor situación,  pero a la hora de exigir tenemos la idea de que no somos factor de cambio, cuando en realidad sí lo somos. Preferimos vivir en la comodidad de decir 'No es mi bronca, que se arreglen ellos.' y no, no es lo correcto.
3. La victoria se comparte, el fracaso es individual.
La mayoría de las personas que apoyan a un equipo (sea cual sea) tienden a enorgullecerse de su equipo con el típico '¡Ganamos!' para después rechazarlo con un 'Perdieron'.
La hipocresía ante esto no es más que otra muestra de la falta de orgullo nacional que nos afecta, en el extranjero hablamos maravillas de nuestro 'México lindo y querido' pero aquí no hacemos más que hablar pestes de nuestro país,  olvidándonos de que el país no cayó por sí sólo en el hoyo en el que se encuentra.
OJO: No todos los aficionados son iguales, pero sí la mayoría. 
4. El dominio mediático sobre la gente 'ignorante'.
En el estadio es posible observar mil y una diferentes marcas de comida, servicios y demás cosas que no sólo bombardean el fútbol, sino la programación de los canales de señal abierta de nuestro país. La necesidad del consumismo mediático ha sobrepasado nuestro intelecto y el subconciente es quien manda a la hora de comprar una súper pantalla plana de altísima definición, porque sino no es posible disfrutar del fútbol como se hacía antes.
5. Dejar de lado los valores por la 'pasión al deporte'.
Familias enteras van a los diferentes estadios a disfrutar de un rato de sana diversión con los suyos, sin embargo ya estando dentro del complejo deportivo la gente olvida que no es sólo cuestión de heredar una pasión por el equipo de casa, sino de inculcar valores de un buen ambiente deportivo, sin ofensas, sin violencia verbal y/o física. Los pequeños no sólo aprenden las porras a su equipo, sino los insultos, las groserías y la violencia que se desata por la falta de tolerancia entre aficiones.
Somos lo que somos porque preferimos llevar a nuestros hijos a un costoso encuentro deportivo, que a una función gratuita de teatro.
Si bien hay gente que afirma que el deporte también es cultura, ¿porqué cerrarnos a la idea de que solo esa cultura existe?
La música, el teatro, el cine, los programas de televisión con contenido educativo y no adormecedor y que alimentan nuestro espíritu, deben de ir de la mano con aquello que alimenta el cuerpo. La capacidad de las nuevas generaciones está por demás sobrevalorada y nuestro país necesita de esos hombres ilustres del mañana.
Ahora bien, ¿qué pasaría si en lugar de ponernos la camiseta de un equipo lo hiciéramos con la del país y mostráramos esa pasión tan desmedida? ¿Qué acaso nadie presta atención a nuestro hermoso himno nacional cuando cantamos '¡Mexicanos al grito de guerra!'?
Nuestros ancestros lo hicieron antes, ¿por qué no podríamos hacerlo ahora que tenemos tantas armas tecnológicas?
Supongo que hace falta un balde gigante de agua fría para que despertemos de ese sueño de estupidez bajo el cual nos tienen aquellos que nos hacen creer que no tenemos poder alguno frente a ellos.
No nos vendamos más,  no hay divisa más valiosa que nuestras ganas de seguir adelante y nuestro espíritu guerrero heredado de nuestros ancestros.
México somos todos, y el poderoso es poderoso hasta el pueblo se lo permita.
Ahora bien, yo te pregunto: ¿qué tan puesta tenemos la camiseta? 

jueves, abril 03, 2014

#PROLE

Fue una mera cuestión de cosas que se fueron acumulando: vídeos, reportajes, y demás información que se ha ido colando sobre la situación del país.
Fueron varios factores que me hicieron hablar y decir lo que siento y lo que pienso.
Yo sí quiero ser factor de cambio, por eso hago lo que hago.

Esto va para todos los que tienen miedo a hablar, aprovechemos de nuestras plataformas libres antes de que nos quiten el derecho de libre expresión.

¡DESPIERTA MÉXICO!

miércoles, enero 15, 2014

El mecanismo de defensa de un país lastimado.

Pensé comenzar el año, o terminar el pasado de la manera en la que siempre lo he hecho: la típica reflexión de todo lo bueno y todo lo malo de mi año. 
Pero en esta ocasión creo que me abstendré de esas pendejadas, sobretodo cuando estamos todos en el mismo hoyo.
Recién acabo de terminar de ver un vídeo que habla de todo lo que está sucediendo en Michoacán, y no sé qué pensar:
Tengo 22 años y no veo mucho futuro en este país, en mi país. Dios, esto cada vez es más difícil pensar que las cosas van a mejorar con la mierda de personas que en lugar de trabajar por y para nosotros, lo hacen por y para sus intereses solamente. 
Es que será que alguna vez ellos se den cuenta de las consecuencias de sus estúpidas y ególatras decisiones? 
Y henos aquí, muchos jóvenes que no sabemos cómo actuar para realizar ese cambio que sólo está en nuestras manos. De verdad que a veces es demasiado el pensar si quiera que esto es cierto y que en nosotro está el mejorar nuestra vida.
Por lo pronto, creo que podemos empezar por compartir y por recordar que tenemos una voz y que Youtube puede ser nuestro medio...  O el Internet en general.
Beso y no pierdan la esperanza.

sábado, diciembre 28, 2013

Cambio de piel (INTRO)

Desde hace un tiempo había deseado ver las cosas desde una perspectiva diferente, debo decir que mis desesperados intentos incluyeron películas, libros, televisión (de todo tipo) y gente, mucha gente.
Tiende a suceder que en la sociedad en la que vivimos en estos días es más sencillo colocar la etiqueta de 'puta', de 'zorra' o de 'barata' en una mujer con muchos 'amigos', que en un hombre con muchas 'amiguitas'.

Lo cierto es que ya pasé por ahí como parte de mi búsqueda de perspectiva y, a pesar de haber sido divertido, me di cuenta que las etiquetas sociales que se imprimieron en mi frente de manera invisible, pero de cierta manera tangible para muchos, no sólo eran físicas sino también emocionales para mí misma.

Qué va, sólo eran chicos que buscaban el placer de acostarse conmigo. Nada más. No había amor, sólo esa necesidad de llenar vacíos emocionales causados por la falta de una figura paterna, materna o hasta por la muerte de alguien a quien adorábamos con todo nuestro ser. Y a pesar de tanto placer físico, el placer emocional siempre quedaba corto al darnos cuenta de la falta del conocimiento mutuo de nuestros nombres.
'Fue un placer', a veces articulaban al dejar mi alcoba; eso si es que al menos tenían la decencia de despedirse por la mañana.
Pero a final de cuentas, la escena siempre terminaba de la misma manera: ducha, café, ventana y libro, un buen libro, claro que siempre ha habido sus excepciones.

Una vez escuché que el sexo casual deja de serlo en el momento en el que la gente se da cuenta de que lo tienes de manera frecuente. Supongo que eso fue lo que me sucedió:
De un par de meses para acá 'el amigo de un amigo, del vecino, del primo, de la hermana del cuñado' se convirtió en mi más brutal enemigo y de repente todos aquellos que tuvieran pulso en mi universidad supieron de mi existencia. Y es que Ally, su servidora, nunca se percató del número de chicos que alguna vez fueron invitados a su dormitorio. Aparentemente un número de dos cifras y de un par de decenas, era demasiado para una chica 'bien' de una universidad tan prestigiosa como en la que yo estudio.
Y aún así, no importaba. Todo era a base de rumores y así como había gente que los creía fácilmente, había otro tanto que no lo hacía o simplemente no le daba importancia. Después de todo, estudiar arquitectura era ya bastante difícil y absorbía demasiado tiempo como para concentrarse en asuntos ajenos. Pero esos rumores siguieron y siguieron, supongo que cuando tienen cierto grado de veracidad, simplemente se niegan a morir, y más si sigues alimentándolos con más historias de más chicos en tu alcoba.

Pasaron los meses hasta que se convirtieron en todo un semestre y todo lo que el final de éste conlleva: exámenes, trabajos, maquetas, maestros que, creyendo que las habladurías de la gente son reales, te ofrecen 'subir tu nota a cambio de una revisión meticulosa de tu... trabajo'. Así es, hasta los profesores son humanos y tienen hormonas que los llegan a dominar. Debo decir que ante ellos fingí demencia y hasta llegué a amenazar con dar aviso al decano de aquellas propuestas nada decorosas, cosa que me valía mejores notas o puntos extra. De cualquier manera mi boleta nunca se vio mejor.

Para cuando fue el último día de presentarse en las aulas, ya comenzaba a nevar y las calles poco a poco se llenaron de espacios en blanco que poco a poco acapararon todos los espacios habidos y por haber de la ciudad. Al menos los vuelos no se cancelaron. Gracias a la fuerza divina de su preferencia, aquí nunca hay tormentas de nieve y la vida puede seguir su curso sin problema.
De alguna manera y entre tantos pendientes escolares, logré empacar justo a tiempo para el viaje temporal de regreso a casa para las fiestas. Ya me podía ver disfrutando de mi habitación, su ventana, mis libros y el delicioso café que prepara mi madre. De esas cosas que ningún placer pasajero puede llegar a llenar. Aunque claro, siempre estaba él. Ése que me prometió esperar hasta el día en que terminara mi demandante carrera para hacer nuestra vida juntos; él que lo prometió sin esperar que yo devolviera la promesa de manera recíproca. Sí, es todo un iluso pero sus intenciones siempre han sido las mejores. Quien sabe, tal vez en esta vuelta a casa al final haya encontrado alguna otra con la que su promesa de esperar se haya perdido en el intento. De verdad espero que así sea.

La sala de espera en el aeropuerto está repleta de gente desesperada por llegar a su destino. Los entiendo, aunque nunca he entendido de qué manera su actitud de enojo podrá lograr que el avión viaje más rápido. Gente. Ahora entiendo porqué siempre intento mantenerme aislada. Mejor mirar por la ventana y disfrutar del blanco paisaje que nos regala el clima. En casa no veré esto y para cuando regrese a la ciudad la nieve habrá desaparecido. Qué lastima que ciertas cosas simplemente no puedan durar para siempre.

Siempre que llego al aeropuerto me espera un eterno viacrucis hacia mi hogar que está a cuatro pueblos de distancia, o lo que es lo mismo, a un viaje en tren de dos horas y dos viajes, de 1 hora cada uno, en autobús de distancia. Cuatro horas por una ventana, un libro y un café. Parece que no, pero vale la pena el dolor de espalda, el cansancio y cualquier cosa que se pudiera presentar, por estar de nuevo en casa.

Mi pueblo es pequeño, pero de alguna manera siempre logramos perdernos cuando éramos niños. Supongo que tener hermanos mayores siempre tiene sus ventajas, aunque no todo el tiempo. Como ahora mismo; me encuentro en la estación de autobuses y ni rastro de ningún miembro de mi familia. Supongo que será mejor ir caminando antes de que anochezca y haga más calor. Odio que aquí nunca haya navidades frías, tal vez sea esa la razón por la cual nunca me han gustado.

Todos felices de verme y yo sonriendo y besando a todo el que se pone en mi camino. Mis hermanos disculpándose por no haber tomado un tiempo para recogerme, yo diciendo que no importa a sabiendas de que mis cuñadas no se los han permitido. Una desventaja de tener hermanos mayores: sus esposas y sus excusas.
Después de mil abrazos y mil besos al fin llego a mi habitación y mi cama jamás se ha sentido más cómoda como en este momento.

Respiración agitada y coordinada, sudor en mi cuerpo, mis manos tirando de su cabello y las suyas rodeando mi espalda. No siento nada y lo siento todo. Cada fibra de mi ser vibrando, llegando a la cumbre de esa llamarada que la gente llama pasión, miro al techo buscando una bocanada de aire, sintiendo mi cuerpo perder el control y... Despierto. Es sólo otro de esos sueños recurrentes que me persiguen desde que comencé a llenar mis espacios vacíos con sexo. En ocasiones llegan a ser igual de placenteros que en la vida real y aunque ambos duran prácticamente lo mismo, al final siempre son sueños. Por el momento me tendré que conformar con ellos durante este largo mes de vacaciones, en el pueblo es imposible llevar la doble vida que llevo en la ciudad, todo el mundo se enteraría. Demasiado drama para Navidad.
Habrá que buscar otra manera más decente de entretenimiento. Ya veremos.

Puedes empezar por...

Siempre

Dejaré abierta la ventana por si un día pasas, por si  un día pasas y pueda yo apreciar tu esencia. Dejaré la puerta entre cerrada por si...