jueves, julio 14, 2016

Minutos muertos.

Últimamente me he dado cuenta que el silencio puede llegar a ser igual, o incluso más, hiriente que las palabras en sí.
Ésto por la incertidumbre de no saber qué es lo que realmente está pasando por la mente de la otra persona, porque no sabemos si ir o venir, si hablar o callar, si hacer o simplemente sentarnos a esperar.
No hay cosa más dolorosa que la indiferencia, siempre lo he pensado. Es la máxima prueba de la ausencia del amor. 
Ése momento de silencio siempre es, y será, el momento más desolador en la vida. 
Ya debería estar acostumbrada, las cosas son como son y ya no hay manera de cambiarlas...

No hay comentarios.: