domingo, agosto 17, 2014

Una cosa por otra

Normalmente se dice que la naturaleza de las personas se conoce realmente en los momentos más críticos de la vida. Cada quien elige qué actitud tomar, qué fuerza emplear y qué ideas defender pero normalmente olvidamos que nuestras decisiones afectan también a las personas que nos rodean y aman.
Supongo que es importante recordar que 'cada cabeza es un mundo'.
Pero a pesar de todo, el amor de los hijos hacia sus padres siempre será incondicional, lo quieran o no. Y es que no importa lo que nuestros progenitores hagan o dejen de hacer, siempre estaremos ahí. Es mera cuestión de naturaleza, instinto si así le quieren llamar. Y es que nosotros como hijos carecemos del derecho de juzgar sus actos, somos espejo de ellos y no ellos de nosotros.
Este tiempo conociendo a otra parte de mi hermosa familia me ha hecho reflexionar sobre la que tengo más cerca, en cuestiones de sangre. Supongo que es momento de madurar y hacer del tiempo presente el máximo a explotar.
Cambio y fuera.

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